A TI, CIUDADANO DE PRIMERA CLASE

Afecta por igual el Covid-19 a hombres y mujeres? - Gaceta Médica

La llegada de la COVID-19 trajo como consecuencia algo que era impensable hasta hace algunos años, la vivencia de una pandemia a nivel mundial. El 14 de marzo del año 2020, se decretaría el Estado de Alarma, constituyendo este Real Decreto 462/2020, la principal arma para frenar y hacer frente al coronavirus.

Mediante este Real Decreto, se acordaría el confinamiento de toda la población española, permitiéndose únicamente los desplazamientos para hacer la compra, ir al médico, a la farmacia, al trabajo y al banco. Por lo que en consecuencia, se ordenó al mismo tiempo el cierre de museos, monumentos, espectáculos públicos, actividades deportivas y buena parte de comercios, entre ellos bares y restaurantes. Se suspendieron las clases, se restringió el transporte, se autorizó la intervención de empresas y servicios y la ocupación transitoria de industrias y fábricas, así como se procedió a la movilización de las Fuerzas Armadas para asegurar el abastecimiento alimentario y la dotación de apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, para el mantenimiento del orden público, velando todos a su vez porque se cumplieran las medidas acordadas en el Real Decreto ya mencionado.

Parecía que todos remábamos a una y perseguíamos el mismo fin, que no era otro que el de acabar con la COVID-19, a la vez que sentíamos a cada una de las personas que se quedaban por el camino; dábamos fuerzas a las miles de personas que pasaban esta enfermedad diariamente; y a los diferentes sanitarios, así como personal, que luchaban día y noche por ayudarnos.

Íbamos en un buen barco que parecía tener un rumbo fijo, hasta que todo cambio. El panorama que habíamos vivido hasta el momento parece que solo nos serviría de recuerdo, ya que pese a seguir en un Estado de Alarma, con personas muriendo diariamente, con centenares de contagiados diarios y con una sociedad cada vez más cansada, las medidas que se aplican y el objetivo que se persigue es totalmente distinto, al que yo consideraba que se perseguía al inicio de la pandemia.

No se tiene porque estar de acuerdo con mi opinión, al fin y al cabo, es solo eso una opinión, pero al menos leyéndola podrás debatir o afirmar aquellas conclusiones a las que cada día llega una mayor cantidad de personas, incluida yo.

Y te preguntarás quién soy, a lo que yo te responderé que no soy más que una ciudadana de segunda clase. Sí has escuchado bien, de segunda clase. Hace muchos años que se dejó de hablar de las clases sociales, de hecho en sociedades como en la española, dudo que se hable ya de clases sociales. Pues bien, yo tampoco lo haré, no hablaré de clases sociales, pero sí de ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda, porque es como creo que nos consideran en la actualidad.

Aunque el objetivo que debería de primar en estos momentos es el de frenar de una vez por todas las expansión del virus, aumentando el ritmo de vacunación y haciendo que como sociedad de algún modo suframos, como lo hicimos en el confinamiento, lo más mínimo posible, desde mi humilde opinión, lo que está primando, son los intereses y el bien económico de unos frente a otros.

Para poder realizar esta afirmación, simplemente me he basado en las actuales medidas que existen para poder hacer frente la COVID-19. Aclarando que son medidas que en la actualidad no se corresponden con ideologías políticas, ya que al fin y al cabo son tomadas por cada una de las Comunidades Autónomas de nuestro país, comunidades presididas cada una de ellas por partidos políticos y alianzas diferentes. Hecha dicha aclaración, cuáles son las actuales medidas que discriminan y que no son cuanto menos homogéneas:

En primer lugar, cada Comunidad Autónoma decide sus propias medidas, donde pasamos de comunidades que están cerradas tanto la propia comunidad, como sus provincias, así como municipios, con estrictos horarios en la hostelería o comercios, a comunidades donde no existen dichas restricciones de movilidad, o donde los horarios son mucho más permisivos, dentro de las circunstancias. Con respecto a esta primera medida, podemos pensar que cada presidente de las CCAA sabe lo que le interesa por las características de cada territorio, no lo discrepo pero lo veo contradictorio, por ejemplo, Andalucía puede tener como punto fuerte el turismo y, sin embargo, con esta medida lo último que se fomenta es dicho punto fuerte. Al contrario, crea más discrepancias, porque el hostelero que tenga un hotel o trabaje en éste, se verá en desigualdad cuando tenga que cerrar su comercio a las 20:00h, mientras que en otros lugares de España, los cierran a las 10:30.

En segundo lugar, me vuelvo a trasladar a las medidas de Andalucía para poner, otro ejemplo. Parece ser que para el presidente de dicha CCAA, para que una persona pueda mantener una vida medio normal lo tiene que tener todo en el mismo municipio, porque en el caso de tener a tu familia, pareja o trabajo fuera de éste ya complica las circunstancias, haciendo que muchos de los ciudadanos de estos lugares estén sin ver a sus seres queridos durante meses. Ahora bien, es una comunidad en la que lugares como Sierra Nevada siguen abiertos, por lo que puedes desplazarte entre provincias para esquiar y pasar un buen fin de semana en la nieve, pero no puedes ir de Jaén a Córdoba a visitar a tus padres, porque esta segunda alternativa parecer ser que pone más en riesgo la salud pública, que el que nos vayamos un fin de semana a esquiar.

También le podemos explicar a los cientos de hosteleros que han tenido que cerrar sus bares por muchas de estas medidas, que el que Sierra Nevada se mantenga abierta, es únicamente con el fin de que la economía de la comunidad no decaiga, mientras que la economía de todos estos hosteleros parece que ha dado igual.

Del mismo modo, también me gustaría que se le explicara a cientos de familias separadas, por estar empadronados y trabajando en municipios/provincias/CCAA diferentes a los de su ciudad natal, que por qué ellos no pueden volver a sus casas, mientras que los que siguen empadronados en su vivienda y a la vez trabajan y residen en otro lugar, sí pueden estar yendo y viniendo a ambos lugares, sin ningún problema aparente.

También expliquémosles a las ciento de parejas que por determinadas circunstancias viven en una relación a distancia, que en comunidades como la ya mencionada, se despiden un día y al otro saben que estarán sin verse durante meses, porque tampoco están contempladas dichas relaciones en la normativa de la Junta de Andalucía, aunque sí se contempla el poder desplazarse libremente por toda la comunidad andaluza,  a todos los federados en la caza.

Cómo le explicamos a todas estas personas que se permite cazar o esquiar pero que, sin embargo, ellas tienen que parar determinados aspectos de su vida económicos/familiares/afectuosos porque estos no se contemplan. Sin olvidar, que todas estas restricciones de las que se está hablando se están aplicando, mientras se ve en las noticias que ciudadanos de otros países vienen al nuestro, simplemente por el hecho de pasar unos días de ocio. 

En tercer lugar, Estamos en un momento en que la economía lo va marcando todo y no la salud, hecho que se demuestra cuando se da un positivo en un pequeño comercio, cuando ese comercio tiene que cerrar por dicho positivo y estar los días recomendados sin abrir, teniendo pérdidas, porque eso es lo que manda el protocolo pero, sin embargo, si nos trasladamos a grandes cadenas y en un comercio de alguna de estas cadenas se da un positivo, el protocolo varía mucho al ya mencionado, donde se opta por retirar al trabajador que ha dado positivo y en algunos casos a hacer test a toda la plantilla, antes que cerrar el comercio. Nuevamente, estamos haciendo distinciones en base a ¿garantizar la salud o el bienestar de los demás?

En cuarto lugar, desde que la pandemia comenzó, se hablaba de que la vacuna sería la salvación, salvación que pese al haber llegado, en vez de que se esté fomentando una campaña de vacunación, informándonos de las ventajas de ésta pero sin acribillarnos con los posibles efectos secundarios, sobre todo, a todo aquel sector de la población, que no es poco, que desde su desconocimiento no sabe de lo que hablan o no saben lo que hacer, nos encontramos con todo lo contrario, donde un refuerzo y una explicación por parte de nuestros mandatarios, parece que no es necesario y brilla por su ausencia, pues ocupamos un segundo lugar en sus pretensiones.

Al hilo de la vacunación, está surgiendo una nueva tendencia dentro de las normas pro COVID-19, que es el llamado carnet de vacunación/cartilla de vacunación/luz verde, da igual el nombre que le demos, el caso es que, nos encontramos ante una medida que vuelve a hacer distinciones y va a volver a dividir a los ciudadanos en dos clases, porque no es una medida coherente, ya que solamente empezaría a tener cabida en el caso de que toda la población hubiera tenido al menos la posibilidad u oportunidad de vacunarse, pero es que hay sectores de la sociedad en los que no se prevé ni que estén vacunados este año, como para hablar de un carnet que te acredite como vacunado o no.

En quinto lugar, continuamos con las distinciones, pero en este caso dentro de los procesos selectivos de las oposiciones, donde hay miles de opositores que han visto que su futuro se va truncando cada vez más, que llevan más de un año esperando para presentarse a una prueba de admisión porque la fecha se pospone continuamente y ante esta situación, expliquémosles que el que ellos se estén jugando su futuro es aplazable pero que la celebración de unas elecciones en plena pandemia no, porque es más importante cambiar la presidencia de una comunidad o continuar durante más tiempo en ella. Al tiempo que le explicamos que la celebración de unas elecciones pone en riesgo, supuestamente por lo que se ve, a menos personas que el hacer un examen de oposición.

De esta forma, podríamos seguir analizando muchas medidas más, desde como se han tenido que amoldar los centros educativos prácticamente sin ningún tipo de recursos extras o formación, a la nueva realidad; de como nos hemos enfrentado recientemente a un examen de selección de nuevos sanitarios con una de las ofertas más bajas en plazas en los últimos años, a pesar de la gran necesidad; de como la sociedad se tiene que acostumbrar a cada una de las diferentes medidas, que van cambiando por semanas dependiendo de dónde nos encontremos y así un largo etc., pero entonces el artículo daría para muchos más.

No niego que esto sea una tarea cuanto menos compleja, que nadie estaba preparado para hacer frente a ella y que tuvimos y tenemos que sacrificar cosas adaptándonos al nuevo mundo, lo que digo es que ya ha pasado el periodo de dar palos de ciego. Necesitamos alguien que guie nuestro barco, que coja el timón de éste y que pese a todo el oleaje que se encuentre durante su viaje, no nos suelte y nos deje al amparo de cómo nos podamos organizar entre nosotros, porque entonces no tendría ningún sentido tener un capitán.

No hablamos de que no se tengan que hacer sacrificios, de que no nos tengamos que adaptar a los nuevos tiempos, no, no hablamos de eso, hablamos de que en el momento que yo que estoy frente a ti veo que no tienes que renunciar a nada, que puedes estar rodeado de tu familia, visitando a tu pareja, con un negocio que va a la alza y que en lo único que te está afectando la pandemia es en la obligación del uso de la mascarilla y del gel, en ese momento creo que no estamos en igualdad de condiciones y tú eres un ciudadanos de primera/privilegiado y yo uno de segunda que tengo que renunciar a muchas cosas en mi vida porque según la normativa actual yo pongo más en peligro a la sociedad y al sistema sanitario, si quiero llevar, o al menos intentar llevar, la misma vida que tú llevas, ciudadano de primera.

En definitiva, hablamos de que exista una igualdad, de que no existan diferencias, de que indirectamente no vuelvan a estar naciendo esas clases sociales, hablamos del establecimiento de unas medidas, que cuanto menos, sean coherentes a lo que están regulando. Yo no quiero pertenecer a una primera o segunda clase de ciudadanos, quiero pertenecer a una sociedad, la misma que remaba junta y al unísono, cuando se dictó el Estado de Alarma, el famoso 14 de marzo de 2020.

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