Elecciones, mociones de censura y baile de sillones

Este miércoles pasado asistimos a una serie de eventos que han marcado la agenda política del resto de la semana también: las diferentes mociones de censura presentadas en Murcia, Madrid y Castilla y León y diferentes municipios de estos territorios. Los tertulianos y diferentes programas han estado comunicando minuto y resultado de todos los movimientos que se han estado efectuando y opinando de todo lo sucedido cuando se han producido múltiples virajes. Los virajes políticos pueden parecer sorpresivos, pero tienen sus motivos basados en algunos casos en estrategias partidistas o intereses personales.

Los partidos y las élites políticas tienen viajes ideológicos sorprendentes tanto para propios como para ajenos.  Sin embargo, hay una cuestión importante en todo esto que parece que se ha pasado por alto y es que cuando hablamos de partidos políticos, al menos los politólogos, estamos hablando que su principal objetivo es conseguir las mayores cuotas de poder político institucional. Principalmente, entendemos que el mecanismo institucional por el cual los partidos alcanzan el poder institucional es a través de las elecciones, que, dependiendo del sistema electoral, refleja los diferentes sectores sociales mayoritarios. Aunque hay otras vías para alcanzar el poder institucional. En la jornada del miércoles podemos ver que hay diferentes mecanismos.

En primer lugar, vamos a hacer un pequeño repaso a la jornada del miércoles para así desgranar las principales ideas del texto. La mañana del miércoles comenzó con el socio minoritario de la Región de Murcia, Ciudadanos, planteando una moción de censura hacia el socio mayoritario, Partido Popular. El motivo de la moción de censura es la galopante corrupción del PP de Murcia. No obstante, Ciudadanos ha tenido que buscarse un aliado para que prospere su moción de censura y el PSOE era esa fuerza política ya que conjuntamente alcanzan la mayoría absoluta. Además, esto se traslada al ámbito local, en concreto a la ciudad de Murcia que pasará la alcaldía a manos del PSOE. De esta manera, destapan dos cuestiones: por un lado, el intercambio de sillones porque Ciudadanos se queda con el gobierno de la Región y el PSOE con el de la ciudad; y, por otro lado, esto no es una estrategia que se vaya a quedar en Murcia.

Aquí es donde entra lo que han denominado “efecto domino”. Lo que ha sucedido en Murcia se ha trasladado a otros territorios, Madrid y Castilla y León. Incluso se ha insinuado que podía extenderse a la Junta de Andalucía. Sería ingenuo hablar de “efecto domino” cuando no ha sido una reacción desencadenada por un evento aleatorio y sorpresivo. En este caso, todo hace pensar que estaba coordinado desde el inicio por algunos dirigentes y líderes del nivel nacional. De hecho, siempre que se ha presentado una moción de censura se ha explicado los motivos por los cuales los protagonistas han decidido hacer esa maniobra política. Casi siempre se ha argumentado lo insostenible de la situación. Aun así, es llamativo en esta ocasión se haya dado por sentado que se va a producir las mociones de censura como algo natural, debido a la ruptura del pacto Ciudadanos y PP a nivel estatal. Además, los diferentes líderes en las oposiciones autonómicas de Madrid y Castilla y León iban allanando el terreno para que se propiciará un nuevo gobierno sin el PP y presionando a Ciudadanos para que rompiera su pacto con su socio.

Es más, el PSOE ha estado potenciando esta ruptura desde el inicio de la legislatura llamando a la responsabilidad de Ciudadanos cada vez que veían algún atisbo de crisis en los gobiernos de coalición de PP y Ciudadanos. A esto hay que añadir que el partido de Inés Arrimadas tiene muchas fisuras de los procesos internos previos a las elecciones autonómicas y municipales de 2019. Estas fisuras hacen que sus grupos parlamentarios no estén cohesionados en la toma de decisiones y puedan saltarse la disciplina de partido. De hecho, eso es lo que ha ocurrido en Murcia. El PP de Murcia, sabiendo de esta fisura dentro del grupo de Ciudadanos, ha comprado las voluntades y los escaños de los diputados necesarios para que no prospere la moción de censura. Esto recuerda a lo que llamaron el “tamayazo” en 2003. Es decir, no se sabe cómo acabara este vaivén político.

Por otro lado, queda latente que la orden de la ruptura de los pactos de gobierno PP y Ciudadanos vienen desde arriba, desde el ámbito estatal. A pesar de que se ha intentado desvincular estos movimientos de los líderes nacionales. Ciudadanos es un partido que ha perdido presencialidad en los medios de comunicación y protagonismo en las instituciones, especialmente en Madrid. Esto puede ser una estrategia para relanzar el partido para volver al “centro” político y romper con la política de bloques que se había instalado desde todos los sucesos posteriores al referéndum en Cataluña siendo el máximo exponente la foto de Colón, donde estaban reunidas todas las fuerzas del espectro de la derecha española. Además, Ciudadanos ganaría presencialidad en las instituciones y en la sociedad también, ya que encabezaría el gobierno de Murcia o sería el adalid de unas políticas públicas diferentes socialmente porque fue quién orquestó el cambio de gobierno.

Obviamente, el PSOE ha sido un potente aliado en estos movimientos, en muchos casos ha visto una ventana de oportunidad política. Aplicando la premisa inicial que los partidos buscan las mayores cuotas de poder institucional, podríamos ver cómo el PSOE acaba entrando en algún gobierno si prosperan las mociones. Es más, encabezará alguna institución como será la alcaldía de la ciudad de Murcia. De hecho, las alianzas donde gobierna conjuntamente PP y Ciudadanos se han puesto en duda, incluso en muchas ciudades de estas comunidades autónomas. Por ejemplo, la líder de Ciudadanos en la ciudad Madrid ha dicho que su gobierno de coalición sigue adelante o el presidente de la Junta de Andalucía ha cerrado filas. Aquí comprobamos que se ha puesto en jaque en las autonomías y municipios más polémicos como lo podían ser Madrid, Murcia y Castilla y León.

Por último, es importante mencionar la cuestión que es utilizar a los municipios como moneda de cambio. Aquí entra en juego cómo permean las relaciones de los partidos estatales en los niveles inferiores de gobierno como es el local, ya que se conjugan nuevas lealtades y alianzas políticas. Obviamente, si ya se están proponiendo mociones de censura a nivel autonómico sin ningún tipo de proyecto más que desalojar a los inquilinos actuales, en los gobiernos locales es todavía más denigrante. En la ciencia política, hay un fenómeno que se conoce con el nombre de la nacionalización de la política. Mayoritariamente, este proceso se estudia en los patrones de representación electoral. No obstante, la máxima de este fenómeno tiene que ver con que los partidos políticos de ámbito estatal aplican asuntos y ejes temáticos del nivel nacional olvidándose completamente de los asuntos más próximos y cercanos que se dan el gobierno local. El cambio de parecer de Ciudadanos y su nueva alianza con el PSOE obedece más a patrones del fenómeno de la nacionalización de la política regional y local y la búsqueda de mayor poder institucional que un mayor bienestar social.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s