Las sombras en el coste de la electricidad

Viñeta de Forges. Fuente: El País 2013

A principios de este 2021 y con la llegada de Filomena salió una noticia que se vió eclipsada por Filomena y el Congreso de EEUU, pero no por ello menos importante. Era la subida del pool de energía a máximos históricos en los últimos años, llegando a un precio medio de 83,93€/MWh durante el periodo del 7 al 13 de Enero, según los datos de OMIE, operador del mercado. Para el mismo periodo del año pasado el precio medio durante el mes de enero fue de 40,79€/MWh, siendo casi un 50% inferior.

Precio medio del 7 al 13 de Enero. Fuente: OMIE

La cuestión es, ¿por qué el coste de la energía es tan elevado en España? Sin profundizar en el mercado podríamos pensar que es debido a las grandes comercializadoras o debido a la dependencia de energías renovables, o al elevado impuesto que pagamos siendo un bien de primera necesidad. Al final el conjunto de todas estos factores hace que el precio de la luz sea tan elevado en determinados momentos y que el consumidor acabe asumiendo estos costes.

Antes de profundizar me gustaría listar los diferentes actores que conforman la factura de la luz.

  • El más claro que tenemos es el consumo (€/kWh), este concepto es lo que el usuario consume durante el periodo facturable.
  • El coste de la potencia contratada, es un precio fijo para poder tener disponible en todo momento la potencia contratada. El Estado fija este precio en 38,04 €/kW/año, dando un margen a de comercialización adicional fijado en 4 €/kW/año.
  • El coste del término de energía. Este coste se compone del término de energía del peaje de acceso, es un coste fijo, y del coste de producción de la energía eléctrica en cada período, valor que puede variar con el tiempo.
  • El impuesto sobre la electricidad, este impuesto es un impuesto especial cuyo tipo impositivo viene determinado por la ley del 1 de enero de 2015 y asciende a  un 5,1127%. Este impuesto se aplica sobre la potencia contratada y el término de energía.
  • El alquiler de los equipos de telemetría, o conocidos como contadores.
  • Tras la suma de todos estos conceptos se aplica un impuesto del 21% al total de la factura (Para la península).

En este desglose se puede ver que aún siendo un bien de primera necesidad se le está aplicando un 21% de impuestos, englobando también al impuesto sobre la electricidad. Este es uno de los factores que hacen el alto coste de la luz en España. Una de las primeras medidas sería considerar este servicio un bien de primera necesidad y aplicarle un impuesto reducido consiguiendo que nuestra factura bajase sustancialmente, el problema de este cambio sería la bajada de la recaudación que harían las arcas del estado, y teniendo que reajustar el presupuesto. 

Pero como he dicho antes los impuestos no es lo único que encarece el coste de luz, otro de los problemas que existe en España es la forma en que se compra y vende la energía

Si siguiéramos las leyes de la economía cada generadora vendería la luz a su precio al cliente final o a comercializadoras, empresas intermediarias que te venden la energía, pero en el mercado español esto no funciona así. 

En nuestro mercado se realiza una subasta de la energía el día anterior. Las empresas generadoras de luz ofrecen toda su electricidad en el mercado a un precio determinado, a continuación la OMIE, operador de mercado eléctrico designado para la gestión del mercado, elige las ofertas más económicas de todas las empresas para cubrir la demanda. Una vez elegida se establece el precio de la energía eléctrica a la última oferta de las generadoras con la que se haya cubierto la demanda de las comercializadoras, es decir, se establece el precio de la electricidad al coste de la oferta más alta seleccionada. Esto hace un sobre coste para los usuarios finales.

¿Por qué este sobrecoste? Pongamos un ejemplo sencillo, Andalucía tiene casi 300 días de sol al año en la gran mayoría de las zonas, en este caso sería posible tener instalaciones fotovoltaicas cada vez más rentables gracias a sus avances, esta energía sería muy barata de producir, además si añadimos otras renovables como la eólica en el campo de Gibraltar la combinación de ambas nos podría dar un coste muy económico, pero esta energía entra en subasta junto con el resto de las entre las que se encuentra el gas (Tenemos que importarlo) y el carbón produciendo un alto coste ya que ha día de hoy es un trabajo peligroso y que está subvencionado.

Este modelo por tanto tiene que tener los días contados, el sobrecoste al que se somete al usuario final es muy alto. Para ello tenemos que tenemos varias vías que deberíamos tomar.

La primera debería ser una separación de la compra de energía por coste, por ejemplo renovables, carbón, gas, nuclear…  y que la factura tenga un desglose de dónde proviene cada una con su precio, esto ya se realiza en otros países. Yendo un paso más allá se debería dar a elegir al usuario final de dónde quiere que provenga su energía. En España esto no se puede saber, porque toda la energía se compra en el mismo pool. Para ello la CNMV puede expedir un certificado llamado Garantía de Origen, que garantiza que la compra de energía llevada a cabo durante un periodo concreto cumple las condiciones necesarias para ser considerada energía verde.

La segunda es la concienciación, aunque podría ser una ley pero se debería trabajar en un cambio de mentalidad. Cada día más se debería caminar hacia el autoconsumo, se podría empezar por una parte del total de energía que consumimos y seguir hasta la desconexión completa. En una casa particular podría ser posible, o incluso en empresas que tienen un edificio. Un bloque de pisos es más complejo, pero podría generar la electricidad necesaria para todas las zonas comunes, abaratando costes de comunidad. A día de hoy ya existen casos de éxito en casas unifamiliares que están desenganchados de la red apoyándose del uso de baterías para acumular electricidad.

La tercera vía y que debe ser transversal a todas, es seguir investigando en nuevas formas de obtener energía y de su almacenamiento. Esta vía debería ser primordial para abaratar costes conjuntamente con una mejor eficiencia de los productos que usan dicha energía.

Existe otra vía, pero que quería dejar para el final ya que es la más controvertida, y que dejaré para otro artículo. Es el uso de energía nuclear. Esta energía tiene defensores y detractores, y es una gran desconocida para muchos de nosotros que únicamente nos suena por los casos como el de Chernóbil en 1986 y Fukushima en 2011. Esta energía es una energía barata, se podría decir que a día de hoy es la más barata, ¿pero es limpia y segura? Creo que eso da para un próximo artículo.

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